RFEGolf 16 (septiembre - noviembre 2019) - page 80-81

El brillante ganador de The Open Championship 2019, compartió lau-
reles con Carlota Ciganda en la Copa Sotogrande, cuando ambos se
impusieron en la edición de 2008.
Una foto
para la historia
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8 hoyos y desafortunadamente un par de
malos golpes que me han quitado un poquito
de confianza”. Peor le fue al norirlandés Rory
McIlroy. Como un Ave Fénix, de las cenizas de
la primera jornada (+8) resurgió la mejor ver-
sión del campeón de Belfast (-6), pero por un
solo golpe no fue suficiente para pasar el
corte, un objetivo que se antojaba inalcanza-
ble tras la primera vuelta. Aun así, recogió la
mayor ovación del día del numeroso público
que se dio cita en Portrush.
Cánticos norirlandeses
atronan en The Open
Los cánticos de los norirlandeses jaleando a
su ídolo Shane Lowry se estuvieron oyendo
durante mucho tiempo después de terminar
la tercera jornada. La tarjeta de 62 golpes sin
bogeys que entregó, le colocó líder en solita-
rio (-16), con cuatro golpes de ventaja sobre
Tommy Fleetwood.
Todo parece indicar que al día siguiente el
público iba a llevar en volandas al jugador
local, aunque la previsión climatológica era
tan desfavorable que todo podía pasar en los
últimos 18 hoyos… salvo que Lowry jugaba
con la ventaja de estar más que acostumbra-
do a este tiempo en su tierra.
Jon Rahm, octavo a 9 golpes del líder, se
encontró muy cómodo de tee a green duran-
te toda la jornada, salvo que los birdies tarda-
ron en hacer acto de presencia. Para colmo,
el bogey del hoyo final le dejó con mal sabor
de boca, ya que la ronda de -3 (para -7 en el
total) se merecía un mejor epílogo.
Sergio García, por su parte, en el puesto 36 a
15 golpes de Shane Lowry, firmó el par del
campo en una jornada propicia para haber
arañado algún golpe en la tarjeta. Los errores
salpicaron una ronda fundamental en el día
del movimiento y, pese a que el castellonense
tuvo mejores sensaciones de tee a green que
el día anterior “ha faltado un poco de fortuna
aquí y allí para que la vuelta fuera a más”, afir-
mó al término de la jornada.
Apoteosis local
en Royal Portrush
Con un ambiente espectacular, el campo de
Royal Portrush se volcó para vivir la primera
victoria en un Grande del ídolo local Shane
Lowry. Hay que recordar que aunque política-
mente la isla esté dividida entre el norte y el
sur, a efectos golfísticos forman una única
federación, al igual que sucede con el rugby.
De esta forma, aunque tengan banderas dife-
rentes, Rory McIlroy y Shane Lowry compar-
tieron equipo como amateurs y el corazón de
los aficionados también como profesionales.
Por eso, en ausencia del antiguo número 1 del
mundo, que no superó el corte, el fornido juga-
dor de Mullingar era el más apoyado por los
50.000 espectadores que abarrotaban el
Dunluce Links de Royal Portrush, en una jornada
desapacible que, por momentos, rayó lo infernal.
Shane Lowry, que en 2016 ya había vivido lo
que es perder una misma ventaja de 4 golpes
con la que partió en el US Open de 2016, se
conjuró para no venirse abajo ante los posi-
bles contratiempos que le pudieran suceder.
Y el primero llegó en el hoyo 1, cuando un
inesperado bogey rebajó su renta a 3 impac-
tos. Sin embargo, se rehízo y ya nunca perdió
ese margen en los 17 hoyos restantes.
Es más, incluso la amplió a 6 al final de la prime-
ra vuelta y, especialmente, en los hoyos finales,
que se convirtieron en un auténtico baño de
masas que regalaba un público entregado a sus
colores y que vitoreaban como si de un partido
de fútbol se tratara. Tommy Fleetwood era el
único que le aguantaba el tipo en unas condi-
ciones dantescas, pero nunca fue capaz de
ponerle en serios apuros. Por detrás, el resto de
los favoritos iban sumando golpes de más en
sus casilleros, en lo que se convirtió en una
criba que no perdonó a nadie.
Por parte española, no se pudieron cumplir
las esperanzas de remontada de Jon Rahm.
Ya desde el hoyo 1 se le atravesó la jornada
con un doble bogey y por más que remó, no
le fue posible ganar al campo por primera
vez en la semana. Su tarjeta final de 75, para
un acumulado de -3, le relegó a la undécima
plaza, que evidentemente le supo a poco.
Sergio García, por su lado, se quedó muy lejos
de sus expectativas después de firmar 78 gol-
pes y quedó antepenúltimo entre los que
superaron el corte.
Color norirlandés
por los cuatro costados
El resumen del último The Open –
espectacular triunfo del norirlandés
Shane Lowry, Jon Rahm, undécimo,
mejor español– esconde una intrahisto-
ria tremendamente interesante que
comenzó en la primera jornada, cuando
Jon Rahm y Sergio García permitían
soñar, ubicados en la tercera posición al
término de los primeros 18 hoyos.
Sergio García, por la mañana, y Jon
Rahm, por la tarde, disfrutaron como
niños en el recorrido de Portrush, a pesar
de que el clima reinante fue bastante
desesperante. Cuando no era la lluvia
torrencial la protagonista lo era un vien-
to huracanado… y entre tanto los juga-
dores luchando contra los elementos.
Como dijo Jon Rahm al término de los
dieciocho hoyos, “ha sido hasta diverti-
do, estábamos todos venga a quitar y
ponernos la chaqueta, el pantalón, el
paraguas… en parte te hacía ir jugando
golpe a golpe sin pensar en que estabas
en el Open”.
No se sabe si al jugador de Borriol le
resultó tan divertido, pero lo que sí es
cierto es que mostró su mejor cara con
cuatro birdies y un bogey. “Hacía viento
y no era fácil –afirmó Sergio–, pero afor-
tunadamente he cogido muchas calles
y he pegado los hierros bastante bien”.
Quien no tenía previsto un arranque
semejante, ni en el peor escenario imagi-
nable, fue Rory McIlroy. El norirlandés era
el favorito de todos, y no solo por ser un
jugador local, sino porque por algo posee
el récord de este campo con 61 golpes.
Pero la debacle llegó pronto: en el hoyo
1 firmó un doloroso cuádruple bogey
del que no solo no se recuperó en todo
el día, sino que remató con un triple
bogey en el hoyo de cierre. Otro que
ocupaba los primeros puestos de las
apuestas, Tiger Woods, firmó un invero-
símil +7 merced a una tarjeta plagada
de errores en la que el único birdie del
día fue totalmente insuficiente.
Jon Rahm y Sergio García
sobreviven en Royal Portrush
Rafael Cabrera-Bello, Jorge Campillo,
Adrián Otaegui, Adriá Arnaus y Miguel
Ángel Jiménez no lograron pasar el
corte en un segundo día de sufrimiento,
donde la climatología dio algo de tre-
gua, si bien esa circunstancia favorable
no sirvió para evitar la sangría en el cua-
dro de representantes españoles.
Al final del segundo día, de los siete
jugadores que habían empezado, solo
dos, Sergio García y Jon Rahm, lograron
mantenerse vivos, aunque no con poco
sufrimiento durante toda la ronda.
El vasco fue el único español que ganó
al campo (-1) para un total de -4 y ter-
minar a 4 golpes del líder, un JB Holmes
al que se le había unido en la parte más
el jugador local Shane Lowry.
Dada la autoexigencia que tiene Jon
Rahm, no pudo evitar comentar que “he
jugado muy bien, pero he fallado bas-
tantes putts. Lo del hoyo 2 han sido dos
errores, pero me encontraba bien y me
he dejado unos putts en varios hoyos
que eran convertibles. Con uno que
metas te cambia un poco la dinámica,
pero pensándolo bien y según he
empezado, acabando bajo par me doy
con un canto en los dientes”.
Sergio García protagonizó un día algo
aciago que no tuvo peores consecuen-
cias gracias a la renta obtenida en la pri-
mera jornada. Su +2 le permitió pasar el
corte, pero su juego nada tuvo que ver
con el de la ronda inaugural: “Una pena
que no hayan salido las cosas como
ayer. Ha habido mucho viento, además
un viento cambiante en los primeros 6-
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Luego, a los 12 años,
empecé a jugar al golf
propiamente dicho y,
como a mi familia no le
interesaba mucho, tuve
que aprender yo mismo
por mi cuenta”
La otra cara de
The Open
1...,60-61,62-63,64-65,66-67,68-69,70-71,72-73,74-75,76-77,78-79 82-83,84-85,86-87,88-89,90-91,92-93,94-95,96-97,98-99,...100
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