RFEGolf 16 (septiembre - noviembre 2019) - page 68-69

Control de emisiones
“Desde 2004, con la obtención de la certifica-
ción ISO 14001, el club ha implantado un rigu-
roso protocolo de identificación de las emisio-
nes que pueden generar impacto ambiental
en nuestro entorno”, explica Enrique Gil, direc-
tor gerente del RCG La Herrería.
El cálculo de esas emisiones y las medidas que
permanentemente se toman para minimizar-
las (renovación del parque de maquinaria,
alumbrado led en todas las instalaciones, com-
postaje, etc), permitió al club su inscripción en
el Registro de la huella del carbono en 2016,
aportando la documentación desde 2014, y la
obtención del sello “Calculo y Reduzco” tras
cinco años demostrando con cifras esa reduc-
ción. “Este sello es una recompensa a los
esfuerzos para minimizar los impactos
medioambientales en nuestro club, sin modifi-
car nuestra actividad y mejorando, incluso,
nuestra calidad”, continúa Ana Cimiano, res-
ponsable de Calidad y Medioambiente, que
asegura que el club trabaja ya en nuevas inicia-
tivas para conseguir el sello “Compenso”.
Biodiversidad
y “lucha biológica”
“Este grado de compromiso supone, desde
luego, un esfuerzo económico, pero también
un esfuerzo de imaginación, de creatividad,
de búsqueda de alternativas más ecológicas
para cada uno de los problemas a los que con
frecuencia se enfrenta un campo de golf”,
afirma Enrique Gil.
El director de La Herrería se refiere a solucio-
nes como, por ejemplo, la que el club ha
establecido para el control de la plaga del
Cerambix welensii
(un insecto especialmente
dañino para el robledal) mediante un sistema
de trampeo que permite controlar la pobla-
ción sin necesidad de utilizar pesticidas. Un
método con el que se han capturado más de
10.000 ejemplares en los últimos cuatro
años, más de la mitad de ellos, hembras.
Por cada hembra capturada se eliminan 10 indi-
viduos adultos de la siguiente generación, por lo
que, según el informe de las empresas Matinsa,
Inffe y Esma, responsables del diseño y puesta
en marcha de este plan, “la plaga en el Bosque
de La Herrería se habría reducido en por lo
menos 53.690 ejemplares en cuatro años”.
En este mismo sentido, en La Herrería se trabaja
con el concepto de lucha biológica, que hace
referencia a otro tipo de estrategia natural para
el control de plagas: se trata de recurrir a orga-
nismos vivos con el fin de controlar las pobla-
ciones de otros especialmente perjudiciales
(principalmente insectos) y nuevamente sin
necesidad de aplicar productos químicos.
La introducción, mediante hacking de cría cam-
pestre, de lechuzas y cernícalos es un buen
ejemplo: una técnica que reinserta especies
autóctonas, favoreciendo la biodiversidad del
ecosistema y estableciendo una dependencia
entre los individuos liberados y el lugar de suel-
ta, de forma que éstos crecen, maduran y se
reproducen en el entorno y, además, ayudan a
controlar la población de roedores.
Para esta acción el club ha contado con el
apoyo y asesoramiento del Grupo de
Rehabilitación de Fauna Autóctona (GREFA),
una organización especializada que se encar-
ga de las tareas técnicas. Pero son los propios
empleados del club los responsables de ali-
mentar a los polluelos mientras todavía nece-
sitan ese apoyo, o de mantener los nidales en
buenas condiciones.
Como decimos, las lechuzas y cernícalos son
excelentes
roedoricidas
naturales: “En los tres
meses que dura la época de cría, una pareja de
lechuzas puede llegar a comer mil ratones, lo
que es una prueba del enorme volumen de
control biológico que ejercen”, señala
Fernando Garcés, secretario general de GREFA,
entrevistado para la revista oficial del club.
En el mismo sentido, el fomento de la pobla-
ción de aves de diferentes especies mejora el
control natural de insectos sin necesidad de
aplicar productos químicos, a la vez que favo-
rece la biodiversidad. Así, durante más de seis
años, el club ha realizado un seguimiento
directo de casi 550 cajas nido colocadas en
diferentes zonas del recorrido, de las que casi
450 han sido ocupadas.
Los biólogos José María Traverso y José
Antonio Fimia han estado al frente de este
proyecto que ha permitido repoblar y enri-
quecer el bosque con especies como papa-
moscas cerrojillo, gorrión molinero, herrerillo
común o trepador azul, entre otros.
El estudio del entorno
El trabajo en pro de la biodiversidad supone,
en primer lugar, un estudio profundo de las
especies vegetales y animales que habitan en
la finca, algunas de ellas protegidas, y saber
que, por tanto, el club debe mantener las
condiciones más adecuadas para que conti-
núen desarrollándose aquí, aunque eso con-
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Ha puesto a disposición
de sus abonados folletos
para que, entre golpe y golpe,
sepan descubrir las aves
que vuelan a su alrededor o
distinguir los escobones,
cañahejas, margaritas o
lunarias que añaden color
al recorrido
Medioambiente
lleve tomar decisiones que quizá no son las
más prácticas, las más económicas o las más
lógicas pensando únicamente en el golf.
José María Traverso, biólogo, explicaba que en
el primer estudio de la fauna de La Herrería
había encontrado cinco especies de anfibios (lo
cual es en sí mismo un dato significativo, dado
que habitan únicamente en ecosistemas muy
específicos): rana verde, rana de san Antonio,
sapo espuelas, sapo corredor y gallipago.
Traverso destacaba el caso concreto de la
rana de san Antonio: “una especie de difícil
asentamiento, que ha encontrado en el reco-
rrido del club escurialense un hábitat idóneo,
ayudado en gran parte por la política
medioambiental de este club que, por ejem-
plo, rehízo un plan de reforma en una zona
del recorrido donde se encontraron ejempla-
res con el fin de preservar su entorno”.
La cubierta arbórea y arbustiva
De la mano de Patrimonio Nacional, el RCG La
Herrería ha realizado valiosísimas plantacio-
nes de especies arbóreas autóctonas. Una de
las más importantes fue la que en 2009 supu-
so la repoblación de diferentes zonas del
campo con más 900 árboles de gran tamaño.
Una acción ambiciosa que ha impulsado otras
posteriores. Ana Cimiano explica que la repo-
blación forestal es continua: “este mismo año
se han plantado 36 nuevos ejemplares de
gran porte. Pero, además, tenemos un semi-
llero propio con las bellotas de nuestros
robles. Cada año plantamos alrededor de
500. No todos prosperan, y no todos los que
prosperan sobreviven al traslado, pero sí lo
hace un porcentaje respetable”.
El trabajo de divulgación
El RCG La Herrería ha apostado decididamen-
te por la divulgación de los valores naturales
de su entorno y, aún más, de la necesidad de
que todos los campos de golf se esfuercen en
la conservación y mejora de esos valores.
Por eso ha editado folletos y artículos sobre
sus especies animales y vegetales (con la
colaboración del profesor Juan Pérez
Zaballos, doctor en Ciencias Biológicas y pro-
fesor Titular de la Universidad Complutense)
que ha puesto a disposición de sus abonados
para que, entre golpe y golpe, sepan descu-
brir a los carpinteros, herrerillos o carboneros
que vuelan a su alrededor; o distinguir los
escobones, cañahejas, margaritas o lunarias
que añaden color al recorrido.
Pero quizá una de las iniciativas más ambicio-
sas en este trabajo de divulgación fue el
impulso y organización de las Ponencias
sobre Golf y Medio Ambiente que desarrolla-
ron en el club escurialense cuatro ediciones
(entre 2009 y 2012) y que contaron con
ponentes del máximo nivel y una excelente
acogida por parte del sector del golf.
Por Emilia Marcos
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