RFEGolf143 (junio - agosto 2026)
rfeg olf 13 Carlos Rivero, un profesor… y un hincha No se puede hablar de los inicios de Pablo Ere- ño -y menos aún de su evolución- sin men- cionar a Carlos Rivero, la persona que le recibió con los brazos abiertos a los diez años y que ahora sigue cada uno de sus pasos en el campo profesional. Carlos es, a pesar de su juventud, uno de los profesores más veteranos del Centro Nacional de Golf. Por sus manos han pasado cientos de chicos y chicas, cada uno con sus sueños y expectativas, pero ninguna con la pasión por este deporte de Pablo Ereño. En este reportaje no podía faltar Carlos, cuya aparición pactada saca una sonrisa al ya de por sí siempre sonriente campeón. “Es que Carlos es la persona que más me ha enseñado a jugar al golf, y por eso siempre va a tener un hueco en mi corazón. Al final yo no estaría aquí sin él”, admite Pablo emocionado. El elogio lo recoge Carlos: “¡Uf! Que Pablo diga eso de mí... Para mí siempre va a ser mi niño. Le he llevado de mi manita, por decirlo de alguna manera. Al Interclubes de Málaga, al Campeonato de España, a todos lados...”, cuenta. Y como es su niño, sigue cada semana sus torneos como quien es hincha de un equipo de fútbol. “Claro, yo lo vivo como si fuese la final de la Champions y la jugase el Atlético de Madrid. Me pongo nervioso y voy actualizando la aplic- ación, a ver si me hace birdies”, explica divertido. También Carlos es todo pasión cuando habla de su jugador. Tanta es la confianza en Pablo que admite que aún le debe un chuletón a él y a su padre por la última apuesta que perdió: “Dije que sacaría la tarjeta del DP World Tour por la Escuela... y fallé por poco. Pero bueno, es cuestión de tiempo que se cumpla”. Retos casi imposibles y siempre superados Este punto de complicidad entre ambos se ha ido cimentando a base de consejos, repeti- ciones, charlas y, sobre todo, mucho trabajo conjunto. Un deportista profesional no se puede cincelar sin esfuerzo del propio impli- cado y sin compromiso por parte de los que están a su alrededor. “He sido duro con él en clases, sobre todo cuando era pequeño. Yo le ponía retos todos los trimestres, o más bien cada seis meses, para ver si bajaba hándicap. Y me jugaba comidas con su padre. Yo le decía: “Pablo va a bajar el hándicap, por ejemplo, de 25 a 18”. Algunos eran retos casi imposibles, pero el tío se picaba, se picaba y los superaba. Cada vez le tenía que poner retos más complicados”, dice Carlos. A Pablo Ereño siempre le gustó esa exigencia tan necesaria para llegar a cumplir objetivos. “Era duro, pero a mí es que me gustaba mucho eso, el que me pusiesen obstáculos. Creo que es la manera óptima de aprender. Si me pone las cosas fáciles no me gusta. Porque lo que me gusta es esforzarme, dar lo mejor de mí mismo para ser mejor. Carlos me ayudó mucho apretándome, pero luego me vacilaba cuando me veía venir a dar bolas fuera de horas. Supongo que con diez u 12 rfeg olf Reportaje Pablo Ereño once años la gente no se lo toma tan en serio como yo, que venía aquí casi todos los días. Carlos me decía “va, Pablo, vete a tu casa, que tu madre tendrá ganas de verte de vez en cuando”. Y yo “ya, bueno, es que me gusta mucho jugar al golf”. Precisamente esta es una de las cualidades que Carlos más valora en Pablo, su constancia y disciplina. “Desde pequeño ya era una per- sona a la cual le decías “tienes que hacer esto”, y lo hacía”, comenta. Josele entre ceja y ceja Entre que Carlos Rivero le sacó el hándicap tras dar sus primeras clases en el Centro Na- cional de Golf y su primera victoria en el Hotel- Planner Tour transcurre más de una década en la que Pablo Ereño va progresando de forma gradual. Tal y como está siendo su carrera: pa- so a paso, despacito, pero firme. Después de los primeros campeonatos de alumnos y de acceder al equipo del club, tocaba jugar torneos de la Federación de Madrid para competir con chavales de toda la Comunidad, no sólo con los del club. “Creo que esos prime- ros pasos son los que me han llevado hasta donde estoy ahora”, admite el jugador. “Ya entonces, cuando jugaba, competía bien. Dio otro salto cuando entró en el Equipo Na- cional, y ahí se ponía como reto ganar a alguno de los que estaba por encima de él. Le pasaba con Josele (Ballester)”, explica Carlos. Posterior- mente ambos coincidieron en Estados Unidos, representando a España o en el prestigioso Bo- nallack Trophy. Y en breve, muy posiblemente, se volverán a ver en el primer circuito europeo. Damos por finalizada la jornada con Pablo des- pués de una buena charla, del encuentro ‘sor- presa’ con Carlos Rivero y de una sesión exigente de entrenamiento técnico. De vuelta al parking -es casi la hora de comer y su hermano le espera en casa-, Pablo se despide de la gente del club y echa una última vez la vista atrás. “Creo que el hecho de estar en un campo público no te impide ser bueno, querer me- jorar. Al final creo que es algo que va dentro de uno: todo depende de la pasión que tengas, las ganas que tengas de jugar y de seguir mejorando, da igual dónde juegues. Puedes jugar en un vertedero, como era esto literalmente, y llegar a donde te propongas. Se puede llegar a lo más alto desde cualquier sitio, todo depende de la pasión que uno lleve dentro”. La pasión de Pablo Ereño, está claro, sigue intacta. 3 Carlos Rivero, su profesor en el CNG: “Vivo los torneos de Pablo como si fuese la final de la Champions. Me pongo nervioso y voy actualizando la aplicación, a ver si hace birdies” Salir de un campo público no te impide ser bueno, querer mejorar. Se puede llegar a lo más alto desde cualquier sitio, todo depende de la pasión que uno lleve dentro” “
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