RFEGolf 16 (septiembre - noviembre 2019) - page 24-25

1991, Romero sí pudo
con Ballesteros
Tras dominar alternativamente las tres prime-
ras jornadas, Severiano Ballesteros y Eduardo
Romero llegaron al 16 de la última jornada
empatados. El hoyo 16 de Club de Campo es
un par 4 relativamente corto, que no pide a
los jugadores nada más largo que un wedge
completo en su tiro a green, si la salida de
drive ha sido buena. Pero la salida de
Ballesteros había sido de todo, menos buena.
Siguiendo con su tendencia errática de toda la
semana (“A ver si nos entendemos –llegó a
comentar el sábado con ironía–. Para mí eso es
ir en línea recta, porque habitualmente me des-
vío mucho más todavía”), la bola del español
aterrizó entre un grupo de árboles del que no
había salida alguna, si no era lateralmente en
busca de la calle. Romero, sin embargo, había
jugado un golpe perfecto, al centro. Ballesteros
estudió el golpe, comprobó que no tenía por
donde arriesgar y sacó la bola hacia la calle.
Todo parecía perdido para él. La pareja venía
de jugar dos hoyos clave. En el 14, el putt de
Ballesteros para eagle tocó el hoyo sin querer
entrar; en el 15, Ballesteros jugó su segundo
golpe a dos metros de la bandera, mientras
Romero se pasó de green y luego se quedó
corto tras el chip que jugó de tercer golpe.
Sin embargo, ambos salieron empatados de
los dos hoyos. “Reconozco que a Seve le ha
faltado un poco de suerte”, explicó Romero
en la rueda de prensa final. Ahora, en la calle
del hoyo 16, todo parecía perdido para el
campeón español. Tras el golpe de Ballesteros,
corto, Romero falló el green por la izquierda y
no acertó a embocar el putt para par.
Tampoco consiguió igualar el par de Severiano
en el 17, con lo que el español parecía un
seguro vencedor cuando afrontaban el hoyo
final, saliendo con un golpe de ventaja.
El juego desarrollado por los dos durante esta
última jornada no había sido brillante. “Es
cierto, aceptó Romero. El problema fue que,
al estar el tercer clasificado tan lejos de nos-
otros, jugamos como si fuera un partido a
match-play”. Y en match-play, ya se sabe, si se
juega bien se pueden ver muchos birdies por
ambos bandos, pero si se juega mal pueden
darse resultados muy elevados.
“Los dos hemos jugado mal”, reconoció
Ballesteros, sin querer con ello justificar su
derrota. El español inició el día con una ven-
taja de tres golpes sobre su compañero de
partido. En el grupo que les precedía jugaban
Bernhard Langer y Vijay Singh, empatados a
nueve golpes de Severiano y soñando con
batir el récord del campo que Ballesteros en
la primera jornada, y Romero en la segunda,
habían establecido en 63. Su lucha no iba a
afectar en absoluto a la de los líderes.
Rodeado por más de cuatro mil personas, con
esos tres golpes de ventaja, la presión del
momento se cebó en Ballesteros. ¿Acaso no es
lógico? Romero no tenía nada que perder. De
Severiano se esperaba un nuevo récord del
campo que “barriera” al jugador argentino.
No fue así. El bogey de Severiano en el primer
hoyo marcó la pauta en su juego irregular en
el que, al contrario de lo que sucediera en la
primera jornada, los putts se negaban a
entrar. Los altibajos en el marcador y las opor-
tunidades falladas para distanciarse uno y
otro se sucedieron, hasta que sobre el green
del hoyo 18, y después de los tres putts de
Romero en el 17, Ballesteros volvía a tener una
mínima ventaja que podría proporcionarle el
triunfo si Romero no metía su putt de 6
metros (lo metió), o si Ballesteros embocaba
el suyo desde aproximadamente la misma
distancia (lo falló).
Así nació uno de los desempates a muerta
súbita más largo de la historia del Circuito
Europeo, primero en los hoyos 16, 17 y 18 y,
después, sólo en el 17 y 18.
Romero y Ballesteros se enzarzaron en un
tenso duelo que terminó decidiéndose del
lado del argentino tras seis hoyos empatando
a pares. Tres veces pasaron por el 18 hasta
que, en la última de ellas, el segundo golpe
de Romero se detuvo a un metro de la ban-
dera, dando por seguro el birdie que
Ballesteros no pudo igualar.
Por supuesto que estos dos jugadores no fue-
ron los únicos que participaron, aunque así lo
parezca por ser los únicos que aspiraron al
triunfo. Esta edición del Open de España pudo
presumir de ser una de las que contaba con
mejor participación. De entre los europeos sólo
faltaba Woosnam, que prefirió descansar tras
su victoria en Augusta. Estuvieron Olazábal,
Faldo, Langer, Richardson y Lyle, representando
el mejor plantel de jugadores reunido en un tor-
neo desde que comenzó la temporada.
Clasificación en 1991
1.- Eduardo Romero 68 63 72 72 = 275
2.- S. Ballesteros
63 70 67 75 = 275
3.- Vijay Singh
68 71 71 70 = 280
4.- Rose McFarlane
72 69 70 70 = 281
5.- Bernhard Langer
69 73 68 71 = 281
6.- Glen Day
70 67 76 70 = 283
24
rfeg
olf
Open de España
y CC Villa de Madrid
Eduardo Romero, 1991
rfeg
olf 25
Rodger Davis, 1990
1...,4-5,6-7,8-9,10-11,12-13,14-15,16-17,18-19,20-21,22-23 26-27,28-29,30-31,32-33,34-35,36-37,38-39,40-41,42-43,44-45,...100
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