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1982, retorno del Open de
España al Club de Campo
Hacía trece años que no se celebraba en
Madrid este acontecimiento golfístico tan
importante y diecisiete que el Club de Campo
no recibía a los mejores jugadores del
momento, pero lo cierto es que la prueba fue
bien recibida por los aficionados por los bue-
nos jugadores que habitualmente aporta, en
esta ocasión todos los “deseables” del
Circuito Europeo excepto Bernhard Langer y
Greg Norman.
En la primera jornada sólo dos jugadores
pudieron bajar de 70, tomando el liderato
Roger Chapman y Manuel Piñero con sendas
tarjetas de 69 golpes. Los jugadores acusaron
la longitud del campo (6.461 metros) y el
añadido de la nula rodada de bola por el agua
caída el día previo al torneo, con lo que úni-
camente 19 jugadores acabaron bajo par,
entre ellos sólo cuatro españoles, comenzan-
do a fraguarse que no sería una ocasión pro-
picia para los nuestros.
Severiano Ballesteros, que siempre era atrac-
ción y en esta ocasión defendía el título logra-
do el año anterior, estaba a siete golpes del
mejor resultado a mitad de torneo, sin estar
muy preciso con el drive –algo que era habi-
tual– y fallando con el putt, no pudiendo
recuperar en el green los golpes que necesi-
taba. Al final terminó compartiendo la duo-
décima posición con tres bajo par.
Sam Torrance, compañero de partido de
Severiano las dos primeras jornadas, fue quien
tomó el primer puesto a mitad de torneo mer-
ced a un espectacular 65 que respondía per-
fectamente a un inspirado día de putt, con
cuatro birdies en los segundos nueve.
La tercera vuelta habría de resultar decisiva
para las aspiraciones de Torrance y, por el
contrario, negativa para los intereses españo-
les, reducidas las aspiraciones a Manuel
Piñero y Juan Anglada. Torrance, que había
comenzado el torneo sin conocer el campo y
utilizando con frecuencia el hierro 1 ante su
desviado driver, terminó al par los nueve pri-
meros, compensando dos errores con otros
tantos aciertos, igual que Manuel Piñero, con
tres birdies y otros tantos bogeys.
Por los segundos nueve, Torrance se desató a
partir del eagle en el 12, sumando tres birdies
(13, 14 y 16), ganando cinco golpes al campo
que Piñero sólo pudo compensar a medias, con
tres birdies hasta el final, cediendo dos golpes
más de desventaja. Entremedias se coló Roger
Chapman, a cuatro golpes de Torrance y con
uno de ventaja sobre Piñero y Clark, y con dos
sobre Woosnam, Lyle, Hoad y Anglada.
La final careció pronto de lucha, puesto que
Torrance, a la ventaja con que salía, agregó
tres birdies en los nueve primeros hoyos que
le dieron confianza plena en su triunfo.
Máxime cuando Chapman (tres bogeys) y
Piñero (bogey-doble bogey) se rezagaron,
dando tensión a la lucha… por el segundo
puesto. Ni uno ni otro pudieron presentar
nada mejor que dos sobre par y eso le costó
a Piñero acabar quinto por un golpe –se que-
jaba del cansancio de tantas competiciones y
echaba de menos su preparación física–, y a
Chapman perder el segundo puesto en solita-
rio, en el que empató con Woosnam y Lyle.
Juan Anglada podía haber aspirado seriamen-
te al segundo puesto y en la final remontó los
bogeys del 5 y 6 con carácter, pero la presión
le hizo equivocarse en el 14 y le desequilibró
también en el hoyo siguiente, sumando dos
bogeys que a la larga terminaron costándole
compartir el segundo puesto.
Clasificación en 1982
1.- Sam Torrance
71 65 67 70 = 273
2.- Roger Chapman
69 71 67 74 = 281
+.- Sandy Lyle
71 68 70 72 = 281
+.- Ian Woosnam 71 69 69 72 = 281
5.- Manuel Piñero
69 70 69 74 = 282
6.- Howard Clark
70 69 69 74 = 282
7.- Juan Anglada
73 68 68 74 = 283
+.- Paul Hoad
71 70 68 74 = 283
+.- Gary Cullen
74 68 71 70 = 283
10.- Michel King
71 70 72 71 = 284
Por Jesús Ruiz
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1965, Copa del Mundo,
epicentro del golf mundial
El Club de Campo fue, en 1965, el epicentro
del golf mundial con la organización de la
Copa Canadá, actual Copa del Mundo, primer
gran acontecimiento mundial que se disputa-
ba en nuestro país y que supuso un impulso
extraordinario al golf español, situando de
paso al célebre recorrido madrileño en la
parte más alta del reconocimiento internacio-
nal, contribuyendo de paso a que los Open de
España posteriores se disputaran con ese
importante plus. Fred Corcoran, director de
torneos de la International Golf Association,
organizadora del evento, señaló: “Hemos traí-
do la Copa Canadá a Madrid porque España
tenía derecho a disfrutar de esta competición,
ya que cuenta con dos de los mejores jugado-
res del mundo: Ramón Sota y Angel Miguel”,
nuestros representantes en la edición, en la
que terminaron segundos.
Sobre el campo, continuó Corcoran, “es uno
de los mejores del mundo. Y muy adecuado
para la competición por sus condiciones de
dureza. Para vencer aquí hay que dominar
todos los recursos del golf”, y eso hicieron
Gary Player y Harold Henning para dar la vic-
toria al equipo sudafricano, con ocho golpes
de ventaja sobre el equipo español. Corcoran
terminó afirmando que “no debe olvidarse
que a este torneo concurren los mejores juga-
dores profesionales de golf del mundo”.
Con el apoyo decidido de las autoridades –
Delegación Nacional de Deportes y Ministerio
de Información y Turismo–, la generosa y
entusiasta aportación de los socios y miem-
bros de la Junta Directiva del Club y el trabajo
de los muchos voluntarios coordinados por la
Federación Española y Club de Campo,
España se abrió al mundo con una competi-
ción que trataba de “promover la buena
voluntad internacional a través del golf”, reci-
biendo los parabienes de multitud de asocia-
ciones y organismos internacionales.
Además, no se olvide, esta cita en el Club de
Campo abrió el golf a España entera a través
de los diferentes medios de comunicación,
que descubrieron lo que era este deporte y
así lo hicieron constar en sus diferentes infor-
maciones, relatando las actuaciones de 74
campeones de todo el mundo. La consecuen-
cia vivida entonces ayudó sobremanera al
crecimiento nacional de nuestro deporte.
En cuanto a lo que sucedió en el terreno depor-
tivo, España sólo se vio superada por los sudafri-
canos Gary Player y Harold Henning y volvió a
repetir segunda posición en la prueba, ganan-
do a los también poderosos norteamericanos
Jack Nicklaus y Tony Lema. Adicionalmente los
aficionados pudieron disfrutar también de juga-
dores reconocidos, como Roberto de Vicenzo o
Chi Chi Rodríguez, o descubrir nuevos valores
de países que por su poco volumen de jugado-
res se miraban en el espejo de España para
seguir creciendo.
Clasificación en 1965 (Copa Canadá)
1.- Sudáfrica
142 138 139 152 = 571
2.- España
143 145 144 147 = 579
3.- Estados Unidos 147 148 142 145 = 582
4.- Canadá
146 144 151 144 = 585
+.- Inglaterra
149 153 144 139 = 585
Open de España
y CC Villa de Madrid
Sólo Puerta de Hierro,
sede casi permanente
del torneo hasta 1955,
y el RCG El Prat, en diez
ocasiones, han acogido
más veces el Abierto
español