RFEGolf142 (marzo - mayo 2026)

Llevas desde los 11 años dedicado al golf Con 11 años empecé a trabajar de caddie en Sotogrande. Éramos 11 hermanos. Mi padre trabajaba allí y yo me metí para poder ayudar en casa. Nos daban 50 pesetas por hacer de caddie. Si mi hermano y yo llevábamos 100 pesetas a casa, aquello era una alegría enorme. Por las noches íbamos al colegio en el propio campo de golf y por la tarde un maestro del pueblo me daba clases gratis. Nunca lo olvidaré. ¿Cuándo decides que el golf es lo tuyo? Yo jugaba al fútbol y me encantaba. Pero me rompí la clavícula con 12 años, estuve escayolado un montón de tiempo y claro, sin poder traer dinerillo a casa, así que mi padre me dijo: “Se acabó el fútbol”. Y ahí empecé a tomármelo en serio. Con 13 años dije: “No hay un deporte como este”. Y me picó el gusanillo. Empecé jugando los torneos de caddies, los de los hoyos cortos, y por un golpe no me clasifiqué para jugar el recorrido largo. Me dolió muchísimo, pero eso me dio más fuerza todavía. Al año siguiente lo conseguí. Y ya no paré. ¿Cómo fueron los primeros años viajando por el mundo? Duros. Muy duros. Sin saber inglés, viajando solo, comiendo fatal… En Inglaterra lo pasé mal con la comida, horrible. Pero aprendes. Aprendes de todo. Recuerdo una previa de la previa del Open Británico en Southport a la que fui gracias a la ayuda de unos señores. De ahí fui a la previa. Pasé el corte y me fui a cenar solo, y me encontré con Seve. “Juanito, ¿qué haces aquí?”, me dijo; “Pues que he pasado la previa”, “Pues vente conmigo”, y ahí estuvimos cenando los dos. Seve era un fenómeno, toda la familia Ballesteros me trató siempre con mucho cariño y con Seve siempre me llevé muy bien. Cuando murió mi padre, me mandaron un telegrama de condolencia y eso no se olvida nunca. Tony Jacklin, clave en tu carrera De las primeras personas que me ayudaron fueron los socios de Sotogrande. John Medina me ayudó mucho y entre varios socios me apoyaron. Cuando estuve en Valderrama, Tony Jacklin y Dan Brown apostaron mucho por mí, me consiguieron patrocinadores, un sueldo para mi mujer… me dieron la estabilidad. Un día jugué con Tony una exhibición. Llegamos empatados al último hoyo y yo tenía un putt para ganarle. En mi cabeza no podía ganar a un hombre tan grande, pensé: “No puedo meterlo”. Y no lo metí. Se rió y me dijo: “No me engañas, lo has fallado aposta”. Tenía razón. También viviste momentos muy duros… Claro que hubo momentos complicados en la competición, pero lo más duro fue cuando nació mi hijo. Nació fenomenal, me fui a celebrarlo y cuando llegué a casa me llamaron del hospital, se puso gravísimo. No sabíamos que era hemofílico. Yo me iba a jugar torneos fuera durante semanas, pero mi cabeza estaba en casa. Muchas noches solo, pensando. Seguí jugando, pero no rendí todo lo que podía haber dado. Eso te marca. Te hace fuerte, pero te marca. ¿Cómo era el ambiente entre los españoles? Éramos una piña. Ganara quien ganara, se invitaba a cenar. Yo eso lo seguí haciendo en el Senior. Gané cuatro veces y siempre invité a mis compañeros. Había compañerismo de verdad. Fue Manolo Cabrera quien me puso el mote del “alemán”. Fueron unos años maravillosos. ¿Cómo ves a los jóvenes de hoy? A los jóvenes de hoy los veo más profesionales, con más medios, más preparación física. Las circunstancias son muy distintas. ¿A qué gimnasio íbamos a ir nosotros? En aquella época a ninguno, pero yo ahora sí que voy. Tienen otra mentalidad, se lo toman con otra filosofía, y eso es bueno. Pero siempre les digo lo mismo: que estudien. Cuanto más trabajo le eches, mejor, pero hay que tener una base. Este deporte es muy duro y no todos llegan. Hay talento en España, muchísimo. Pero hay que trabajar y tener la cabeza bien puesta. Ángel Ayora es uno de ellos. Le conozco bien y tiene un futuro impresionante, no voy a descubrirlo yo, lo tiene. A mí, a su edad, me llega una oferta del LIV sabiendo que con ese dinero tengo para el resto de mi vida, sin saber lo que voy a hacer en el mundo del golf… Lo que ha hecho Ayora es para tenerlos bien “amarraos”, o muchísima confianza en él, que la tiene. Es un jugador buenísimo, tiene mucha cabeza y va a llegar muy muy lejos. Nos va a dar muy buenos momentos. ¿Por qué decides que el Staysure Marbella Legends sea tu último torneo internacional? Voy a cumplir 70 años. Creo que es momento de dejar paso a los jóvenes. La gente llega al Legends super fuerte, y no es solo que le peguen 50 metros más, que también. Es que he viajado toda la vida, he cogido aviones sin gustarme, he estado lejos de casa semanas enteras. Ahora quiero disfrutar de mi familia y dedicarles todo el tiempo que no he podido dedicarles con mis viajes. Si no estuviese en casa, no me importaría nada despedirme en Bad Ragaz, donde gané mi primer torneo, del que tengo estupendos recuerdos. Pero despedirme en casa, en Andalucía, es maravilloso. ¿Qué te ha dado el golf? Todo. Aprendizaje, amigos, carácter, estabilidad. Lo poco o mucho que tengo me lo ha dado el golf. Y no puedo agradecer más al DPWT y al Legends Tour por tantos años maravillosos. La vida me la ha dado el golf. Y gracias al golf, he sido feliz”. 3 82 rfeg olf rfeg olf 83 El golf me lo ha dado todo; la vida me la ha dado el golf” “ Entrevista Juan Quirós

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