RFEGolf142 (marzo - mayo 2026)

rfeg olf 69 Las 3R del golf: reducir, reutilizar y reciclar la bola La economía circular se comprende fácilmente en el golf cuando se aplica a algo tan cotidiano como la bola y se explica a través de la jerarquía de gestión de residuos, las conocidas 3R: reducir, reutilizar y reciclar. Reducir Jugar más recto no solo mejora la tarjeta. Menos bolas perdidas significan menos consumo y menos necesidad de fabricar nuevas. Reutilizar Las bolas recuperadas en buen estado pueden tener una segunda vida como bolas usadas. No todos los jugadores optan por esta alternativa, pero cada bola reutilizada retrasa su conversión en residuo. Reciclar Cuando la bola ya no puede seguir en juego, el reciclaje es la mejor opción. Clasificar correctamente las bolas rotas en el campo o en puntos de recogida permite transformarlas en nuevos productos destinados al propio entorno del golf, reforzando así la circularidad del material dentro del deporte. Un pequeño gesto con mucho recorrido La correcta gestión de la bola de golf fuera de uso supone un paso adelante en la integración de la sostenibilidad en la práctica del golf. Iniciativas como esta demuestran que, con soluciones claras y la implicación de los jugadores, es posible mejorar la gestión de residuos sin complicar el juego. El golfista, con pequeños gestos —como recoger una bola rota del campo o de su entorno y depositarla en el contenedor adecuado—, puede convertirse en el mejor aliado para cerrar el ciclo de este residuo y animar a todos a sumarse a la iniciativa. 3 El golfista, pieza clave del cambio La experiencia demuestra que la sostenibilidad en el golf funciona mejor cuando se traduce en medidas sencillas y visibles. Cuando el sis- tema está integrado en el propio campo, la bola rota deja de ser un residuo invisible y se convierte en algo fácil de identificar y ges- tionar. En este proceso, el papel del golfista es fundamental. Reconocer cuándo una bola ya no puede seguir en juego y depositarla en el contenedor adecuado es un gesto pequeño, pero decisivo. Además, ver que ese material vuelve al campo transformado en nuevos ele- mentos ayuda a entender que la acción indi- vidual tiene un resultado real. De este modo, el jugador no solo participa, sino que se convierte en un aliado activo para que los campos y las tiendas especializadas adopten este tipo de soluciones. Gestión, normativa y políticas de reducción del plástico en el golf Como cualquier residuo, la bola de golf rota necesita recogida, transporte y tratamiento. El modelo implantado permite integrar este proceso dentro de un sistema de economía circular, evitando que suponga una carga directa para el jugador o para el campo. Desde el punto de vista normativo, la legislación vigente establece la obligación de separar en origen los residuos valorizables cuando existe una opción real de reciclaje. Al contar ya con gestores autorizados para el tratamiento de bolas de golf rotas, este residuo dispone de un plan de gestión definido. Uno de los retos actuales es aplicar las políticas de reducción del plástico en ámbitos donde este material es técnicamente necesario. En el golf, la clave no es restringirlo, sino favorecer soluciones recicladas que permitan cerrar su ciclo. De lo contrario, residuos como la bola rota difícilmente podrán reincorporarse al propio deporte. 68 rfeg olf La bola de golf rota rara vez se percibe como un problema ambiental, no identificándose como residuo, pese a que toda bola de golf, tras distintos ciclos de uso y posible recuperación, termina rompiéndose y convirtiéndose en un desecho “ Reciclado de bolas de golf

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