RFEGolf142 (marzo - mayo 2026)
Cada año se fabrican en el mundo entre 850 y 1.200 millones de bolas de golf. Tras su- cesivos ciclos de uso, reutilización o recupe- ración, todas ellas acaban inevitablemente fuera de juego. Esto convierte a la bola rota en uno de los residuos más habituales aso- ciados a la práctica del golf, aunque pocas veces se repare en ello. Bola recuperada y bola rota: dos realidades distintas Conviene diferenciar dos situaciones distintas. Las bolas recuperadas o usadas que conservan sus propiedades pueden reacondicionarse y reutilizarse, prolongando su vida útil. Sin em- bargo, las bolas rotas o dañadas ya no pueden volver al juego y deben considerarse un resi- duo que necesita un tratamiento específico. Mientras la bola recuperada ha contado des- de hace años con canales de reutilización, la bola rota quedaba fuera del sistema por la falta de una solución técnica adecuada. Por qué hasta ahora no se reciclaban La bola de golf es un producto técnicamente complejo, fabricado a partir de distintos ma- teriales poliméricos. Esta complejidad ha difi- cultado tradicionalmente su reciclaje y ha limi- tado las soluciones existentes al reacondiciona- do de bolas usadas. Como consecuencia, las bolas rotas o daña- das acababan habitualmente en el contene- dor de residuos urbanos y, finalmente, en ver- tedero, simplemente porque no existía un proceso específico para tratarlas. Una solución técnica que ya funciona En la Comunidad Valenciana se ha desarrolla- do un sistema específico para el reciclaje de bolas de golf rotas o dañadas, fruto de la co- laboración entre la Universidad Politécnica de Valencia, responsable de los primeros ensayos de reciclabilidad del material; el Campo de Golf de El Saler, integrado en la red de Paradores y que ha impulsado el proyecto desde sus fases iniciales actuando como campo piloto; y Ecocidi Recursos, empresa especializada en investigación y gestión de residuos, iniciadora del proyecto, coordinadora de su desarrollo y responsable de su finan- ciación. El sistema se encuentra ya en fun- cionamiento y permite la recogida y el reciclaje de bolas fuera de uso, reincorporando el material al propio entorno del golf, algo para lo que hasta ahora no existían soluciones es- pecíficas en España más allá de la recuperación de bolas reutilizables. El sistema se encuentra ya en funcionamiento y permite la recogida y el reciclaje de bolas fuera de uso, reincorporando el material al propio entorno del golf, algo para lo que hasta ahora no existían en España soluciones específicas más allá de la recuperación de bolas reutilizables. rfeg olf 67 66 rfeg olf Reciclado de bolas de golf Bola de golf rota: de residuo invisible a solución circular L a bola de golf rota o dañada ha sido, durante décadas, un residuo invisible dentro del golf. Su falta de visibilidad y la ausencia de una solución técnica específica han provocado que quedara fuera de los circuitos habituales de gestión ambiental. Hoy, una iniciativa desarrollada en la Comunidad Valenciana demuestra que es posible abordar este residuo de forma realista, implicando a campos y golfistas y alineando la práctica del golf con los principios de la economía circular. Un residuo que no se ve… pero que está ahí La bola de golf rota rara vez se percibe como un problema ambiental. Habitualmente desaparece del campo al mezclarse con otros residuos, utilizarse para golpes de práctica o quedar fuera del recorrido. Al no verse, no se identifica como residuo, pese a que toda bola de golf, tras distintos ciclos de uso y posible recuperación, termina rompiéndose y convirtiéndose en un desecho. El golfista, con pequeños gestos, puede convertirse en el mejor aliado para cerrar el ciclo de este residuo y animar a todos a sumarse a la iniciativa
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