RFEGolf142 (marzo - mayo 2026)

Admiración. Ese es el término que mejor define lo que siente Consuelo por su hija, a la que ha visto criar a un niño conjuntamente con su marido, Tim, a distancia. “Azahara es una madraza, una madraza de verdad. Tiene una ternura, una paciencia y una enorme generosidad con el niño. No os podéis imaginar. La admiro porque tanto su padre como yo hemos trabajado toda la vida, pero él a mediodía ya estaba en casa, y yo a las 5 de la tarde. Eso era diario y los fines de semana estábamos juntos todos. Sin embargo, ella hay veces que se puede llevar al niño y estar con él, pero hay otras en las que tiene que viajar sin él, y eso para una madre es muy duro. Os lo puedo garantizar”. Lo dice la abuela orgullosa de Lucas y la madre, no menos orgullosa, de Azahara. “Azahara es una madraza” rfeg olf 13 “Los circuitos han mejorado muchísimo” Por suerte, los principales circuitos profesionales están tomando medidas para que las jugadoras puedan plantearse la opción de ser madres sin verse abocadas a abandonar la competición de forma permanente. Un paso importante. En el LPGA, el circuito de referencia para Azahara to- dos estos años, hasta hace poco las golfistas sólo tenían como una temporada de exención -fundamental para mantener la tarjeta-, aquella en la que daban a luz. “Esto ha mejorado muchísimo. Ahora te dan la posibilidad, que yo no la tuve, de que sea desde el año de antes, o sea, el año de embarazada. Ya te cuenta como maternidad, y eso a la jugadora le da una tranquilidad enorme”, ex- plica. “Cada vez nos están dando más facili- dades porque somos un Tour de mujeres, y han entendido que estas cosas hay que hacerlas, porque si no es muy complicado ejercer de madre y seguir compitiendo”, cuenta mientras Lucas juguetea a un par de metros. Ahora el LPGA cuenta con un servicio de guardería que no tiene nada que ver con el que contaban las golfistas que fueron madre hace quince o veinte años. “Es increíble. Tenemos a tres chicas que van a todos los torneos en Estados Unidos y en Canadá. Llevan hasta los mismos juguetes a cada torneo, intentan que todo sea lo más parecido semana tras semana para que para los niños sea lo más estables posible. Es una maravilla”, dice. Nada mejor que un ejemplo para ilustrar esa necesidad de contar con un servicio estable de guardería: “esta mañana me lo he dejado chillando literalmente porque quería venirse conmigo. Al final yo soy su madre. Cuando lo dejo en la guardería, muchas veces se queda llorando y me pide que me quede o a veces lo dejas un poco malito, tiene fiebre. Estas cosas son complicadas cuando estás compitiendo y todo lo que sea estabilidad ayuda”, concluye. El gran dilema para las golfistas La maternidad es un tema recurrente en los circuitos femeninos. Quizás no se habla tanto en su entorno -medios de comunicación, aficionados...- pero está ahí muy presente entre las actrices principales de este deporte, las jugadoras. “Sí que hablamos mucho de maternidad. Es verdad que hay jugadoras que cuando se quedan embarazadas o están pensando en hacerlo ya asumen que van a dejar de competir. Este año se han quedado embarazadas dos, creo, y son chicas que ya no van a volver. Ally Ewing se retiró hace un año, vamos, acababa de jugar la Solheim, pero ella siempre sabía que había querido ser madre y que no quería viajar siendo madre. Es una opción. Hay casos como el mío, que he intentado hacer las dos cosas, o el de Stacy Lewis, que se retiró hace poco, pero ha estado com- pitiendo hasta que su hija ha tenido 6 o 7 años”, aclara sobre los entresijos de estas conversaciones de ‘loocker room’. Hay quienes no valoran la opción de ser ma- dres por elección personal y quienes lo valoran seriamente, pero buscando el momento de no interferir en su carrera profesional. “Sé de casos de chicas que querrían ser madres, pero que también quieren seguir jugando, y esto les tira un poco más porque saben que todo va a ser más difícil cuando sean madres. Ahora se ha adoptado una medida interesante: han cambiado la ley de maternidad, si quieres congelar óvulos te dan unas semanas libres en las que tienes exención. A efectos deportivos es como si estuvieras lesionada. Esa es una vía para que muchas chicas prolonguen su carrera deportiva. En cualquier caso, es una pena que haya jugadoras que no sean madres por miedo a no poder volver, pero es una decisión muy complicada”, argumenta una jugadora con plenos conocimientos para hacerlo. “¿La pregunta habitual? El plazo de recuperación” ¿Cuánto tardaré en volver a jugar?, ¿cómo fue la recuperación?, ¿qué rutinas hay que hacer para recuperarse? Esas son las preguntas que se hacen muchas de las golfistas que tienen la maternidad entre sus planes de futuro. A Aza- hara y al resto de madres del circuito, actua- mente cinco, les cuestionan con frecuencia sobre este tema. Y la respuesta es siempre la misma: “la maternidad no es igual para todas las mujeres, y no todos los niños son iguales”. “Es que los cuerpos también son diferentes. Yo no tenía mucha barriga. Con 29 semanas tenía la barriguita pequeña, no cogí mucho peso. Entonces lo pude llevar bien. Otras jugadoras, con veinte semanas, ya tienen un barrigón grande y apenas pueden moverse. Es innegable que pierdes un poco de distancia, duermes peor, pero es lo que hay”, señala. Tardó justo seis meses en volver a competir des- pués de dar a luz. A su favor juega que es una asidua de la gimnasia, y eso le ayudó tanto antes del parto como después de una cesárea que la tuvo seis semanas sin poder hacer nada. “Después me dieron el alta deportiva y ya empecé a hacer gimnasia normal, y como no había ganado mucho peso, lo perdí muy rápido. Yo creo que a las dos o tres semanas ya estaba igual”, dice. “Tuve la suerte de tener un buen embarazo y poder estar activa físicamente, de ahí que el retorno no fuese tan complicado. Hay otra gente que tiene mala suerte y tiene un embarazo muy malo. Entonces competir así es imposible”, remata a modo de conclusión. Ahora toca mirar hacia un futuro que pinta divertido, con Lucas creciendo por días y con Azahara disfrutando del golf. Se siente bien, física y mentalmente, y como consecuencia de ello, quiere seguir dando guerra en el golf profesional. “Estoy con ganas”, sentencia. Tres años después del mejor día de su vida, Azahara Muñoz sigue pinchando bola para ganar. 3 12 rfeg olf Reportaje Maternidad en el golf Las otras chicas al terminar su vuelta van al fisio, descansan o se van a ver una peli. Yo tengo que ejercer de madre” “

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