RFEGolf142 (marzo - mayo 2026)

tras su ronda de prácticas. Tiene razón la que fuese Debutante del año en el LPGA Tour allá por 2010, el crío está en una edad divertida. “Ya puedes hacer muchas cosas con él, viajar se va haciendo más fácil. Ya es un hombrecito, que te dice cosas, conversa de muchas cosas.... Ya no me puedo imaginar la vida sin él”. La sonrisa no se le borra de la cara. A ninguno de los dos. Miedos y unos Juegos Olímpicos en el horizonte A Azahara siempre le había atraído la idea de competir como madre. Es algo ligeramente más sencillo de hacer a nivel profesional en golf que en otros deportes, y eso jugaba a su favor. Pero siempre estaba ahí el miedo de no volver a los campos. “Claro que tuve miedo. Ya lo habíamos hablado mi marido y yo, y aunque estaba tranquila porque había tenido muy buena carrera, me quedaba un miedo ahí. Pero sabía que ese era el momento de ser madre, y que si se tenía que acabar el golf se acababa”, dice. “Mi plan era jugar los Juegos Olímpicos de Tokio. Pero por el tema de la pandemia, se retrasaron un año, así que nos tocó esperar. Salió bien. De hecho, jugué en Tokio embarazada de doce semanas, pero todavía nadie lo sabía, claro”, comenta con una sonrisa en la boca. Ese miedo inicial de Azahara Muñoz -”una nunca sabe cómo va a salir el embarazo, cómo se va a encontrar después”- se ha disipado por completo, pero asume que desde que nació el niño no ha jugado a su mejor nivel. “Es cierto que me estoy haciendo más mayor, así que no lo achaco todo a ser madre, pero es obvio que todo se ha hecho más complicado en competición: no duermes lo mismo y cuando viajas, lo haces con un niño, y los viajes son más cansados”, eso para empezar. Entre tanta semana fuera de casa, tanta rutina avión - hotel - campo, se producen situaciones incontrolables que afectan a la familia y, consecuentemente, también al deportista. “Puede suceder que el niño se ponga malo en un torneo, como sucedió en Nueva York, que tuve que ir al hospital por la noche hasta la 1 de la mañana. Al día siguiente me tenía que levantar a las 7 para jugar. Son cosas en las que ni piensas cuando no eres madre. Las otras chicas, al terminar su vuelta, van al fisio, descansan o se van a ver una peli. Yo tengo que ejercer de madre”, indica. “Viajar con un niño no es sencillo, con todas las maletas, los palos y tal. Sí, necesitas que venga otra persona. Hay jugadoras que viajan con sus padres, pero yo no tengo esa suerte, los míos no viven cerca. Entonces la cosa se complica”, cuenta Azahara, que ahora, apenas a 70 kilómetros de su San Pedro de Alcántara natal, sí puede contar con los abuelos. Es por ello que está en una semana especial. rfeg olf 11 10 rfeg olf Reportaje Maternidad en el golf Quería disputar los Juegos Olímpicos de Tokio, así que retrasé la maternidad un año. Los jugué estando embarazada de doce semanas, pero nadie lo sabía” “ Los circuitos han mejorado muchísimo. Cada vez nos están dando más facilidades en el LPGA porque somos un Tour de mujeres, y han entendido que estas cosas hay que hacerlas” “ Lucas acompaña a Azahara Muñoz en cada torneo, se juegue donde se juegue. Y no sólo de pensamiento - ”siempre piensas en él, en cómo estará”, también físicamente. Y es que la andaluza lleva en un librito de medidas tuneado con sus fotos. “Así me acuerdo de él en cada golpe, cuando lo abro”, explica sonriente. El librillo de Lucas

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