RFEGolf138 (marzo - mayo 2025)
rfeg olf 63 62 rfeg olf Cincuentenario Aloha Golf José María Ibarrondo y Javier Quílez, unos auténticos visionarios, adelantados a su tiempo, evitaron la construcción de edificios de muchas alturas en Nueva Andalucía, tan en boga en aquellos años Desde El Saler, Valencia El Campo de Golf El Saler está en el «top five» europeo”. Fue construido en 1968 y dicen ser la “obra maestra de Javier Arana”. Hablo con su director Francisco Contreras. Son momentos de dolor para el pueblo valenciano, pero no cabe rendirse: “Saldremos adelante“, dice. Hay firmeza en las palabras de Francisco junto al deseo unánime de los españoles. Contreras habla con entusiasmo del Club de Golf Aloha. Lo conoce bien. “Es fantástico que en una superficie como la que ocupa puedas encontrar hoyos tan diferentes y tan divertidos. Cuando Javier Arana lo diseñó, hizo algo muy difícil y a la vez muy importante adaptando el recorrido a las hectáreas disponibles, creando un campo único dentro de los suyos, con un respeto profundo por la naturaleza. Jugar los campos de Arana es disfrutar de esa natura- leza. Es el caso de El Saler y Aloha”. La naturaleza fue prioritaria para Ibarrondo y Quilez y también para ellos tiene el director de El Saler palabras de reconocimiento: “Sin duda se adelantaron a un tiempo de respeto por la naturaleza valorando la importancia de proteger y cuidar la biodiversidad. Disfrutar Aloha es un placer que no podrían ofrecer las pretendidas 60 torres”. Magna Marbella Golf Este Club Escuela de Golf, situado en el corazón del Valle del Golf, sobre Puerto Banús, es un campo de nueve hoyos de trazado largo, en el que el diseñador José María Elguezabal ha lo- grado unir lo fácil y lo difícil creando un campo de golf desafiante y elegante para todos los ni- veles de juego. Magna es, para Aloha, un campo de golf amigo y es lo que se desprende del afecto de su presidente Ricard Solé, al ofrecernos su testimonio sobre Aloha en su cincuentenario. “En toda esta transformación de los últimos 50 años de Marbella, el campo de golf Aloha ha estado siempre presente, manteniendo un nivel de exigencia a la altura de los mejores campos de golf de Europa. La apuesta por la naturaleza, la excelencia y el ocio del lujo fue- ron grandes pasos que se dieron en aquel mo- mento para llegar a lo que es actualmente Marbella, destino de golf a nivel mundial. La sensatez y la cordura de José María Iba- rrondo y Javier Quilez –continúa– primaron por encima de la desmesurada especulación inmobiliaria de aquel momento. Marbella es una ciudad privilegio y, si quieres disfrutar de En ello tuvo mucho que ver la decisión, en su momento, de José María Ibarrondo y Javier Quílez, unos auténticos visionarios, adelanta- dos a su tiempo, que evitaron la construcción de edificios de muchas alturas tan en boga en aquellos años. De haberse materializado, Mar- bella y Nueva Andalucía serían ahora radical- mente distintos, con un modelo turístico muy alejado del que lo ha convertido en ejemplo para muchos durante tantos años”. El arquitecto bilbaíno Javier Arana Ybarra, fun- dador de la Real Federación Española de Golf, reconocido como el más importante diseñador español de campos de golf, fue el autor del campo de golf Aloha. Arana falleció antes de la inauguración, pero supo que su obra había sido aceptada, ya de manera definitiva. Se habían superado momentos difíciles de lu- cha contra el poder financiero propietario de cerca de 1.500.000 m2 de terreno en Nueva Andalucía, incautados a José Banús al no poder hacer frente al pago del préstamo hipotecario contraído con el Banco Bilbao. Una lucha desigual, contra el gigante bancario, al que se enfrentaron José María Ibarrondo y Javier Quilez, dos ingenieros industriales, au- daces, con visión de futuro y un proyecto de loa a la naturaleza: un campo de golf. Inicialmente fue aprobado, pero luego deses- timado por mayoría del Consejo de Adminis- tración del Banco Bilbao para dar paso a la construcción de 60 torres de 12 plantas, que supondrían cerca de 6.000 pisos turísticos. Es decir, miles de m2 de cemento invadiendo Nueva Andalucía dejaban fuera el campo de golf pretendido por Ibarrondo y Quilez, que, según el criterio del Banco, eran dos románti- cos, con un proyecto nada rentable para el in- terés de la poderosa entidad. Fue un periodo entre la incertidumbre y la es- peranza, tanto que, a pesar de los años, aún lo tiene muy presente Manuel Durán, arqui- tecto notable, que tenía 18 años cuando entró a formar parte del ilusionado equipo técnico que lo vivió de cerca. Durán recuerda “el en- tusiasmo por el proyecto unido a la excelente labor de equipo” y destaca la “audacia” de Ibarrondo y Quilez: “Estaban tan seguros de lo que defendían que en sus planes no estaba rendirse”. La llave la tenía el Consejo de Administración del entonces aún Banco Bilbao, presidido por Sánchez Asiaín, que apostaba por lo más ren- table para la entidad financiera: la construcción de las antiestéticas torres que eran la pesadilla de José Banús al truncar sus sueños de hacer un paraíso en Nueva Andalucía, a partir de Puerto Banús, que era la joya de la corona. No obstante, la suerte, aún, no estaba echada y, según me cuenta Peru Ibarrondo, “en una segunda vuelta de la votación del Consejo de Administración, por un solo voto a favor salió el Ok al campo de golf “. Ese voto determinante fue el de Emilio Ybarra, según me confirmó él mismo en una ocasión, dando por finalizada la pesadilla, que dejaba atrás el horror de un pro- yecto que hubiera anulado la imagen del puerto español más famoso del mundo, Puerto Banús, y Marbella no hubiera sido lo mismo. Éste es el criterio unánime de los testimonios que nos acompañan en este reportaje, co- menzando por el de la alcaldesa de Marbella, Ángeles Muñoz. “Aloha es un referente depor- tivo por su gran campo de golf y, también, de las características urbanísticas y arquitectónicas de Marbella. La visión de apostar por una ar- quitectura de baja altura, resaltando el carácter mediterráneo, con grandes terrazas para apro- vechar nuestro magnífico clima y el acompa- ñamiento de una jardinería llena de color, fue determinante para consolidar nuestro modelo de éxito. Hay que agradecer esa visión de ca- lidad y excelencia que nos ha llevado a ser la ciudad que somos”.
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